Creí ingenuamente, que Mariano Rajoy, nuestro ínclito presidente del gobierno del Reino de España, el sábado dos de febrero de 2012, iba a dar una rueda de prensa, que no dio, ya que dando una "lección de democracia", leyó un discurso, que se supone muy bien preparado y con cuidado verbo, que por cierto a mí me recordó otros tiempos vividos por mí y sufridos en mis propias carnes, pero ese es otro tema; como iba diciendo, creí ingenuamente que iba a aprovechar la ocasión y que más o menos iba a decir lo siguiente:
"Conciudadanos, está viviendo el Partido Popular, el cual presido, tiempos difíciles por mor de cierta contabilidad publicada en un conocido medio de comunicación, por ello, y como se da la circunstancia que además de presidente del P.P soy también el presidente del gobierno de España, y hasta que todo este digamos embrollo, se aclare y para no perjudicar la imagen de nuestro estado en el exterior, aquí y ahora ante toda España presento mi dimisión y convoco elecciones generales"
Sin embargo, me encontré con "qué bueno soy, qué bueno estoy y que culito tengo", parodiando a cierto personaje de una conocida y disparatada serie de TV. Fue tristísimo para mí escuchar una perorata de personal y general exculpación de todos y cada uno de los miembros del P.P, rayana en la chulería más barriobajera, que insultó la inteligencia de todos y cada uno de los ciudadanos de la base de la pirámide social de este estado. Base que cada vez es más grande y cuyos integrantes cada vez son más pobres.
En resumen, para mí fue toda una lección de indignidad.