Me dijo ella:
Las decisiones que tomé dirigieron mi vida.
Mi padre me dijo: "Yo te acompaño y no hace falta que digas nada. Yo hablaré"
Mientras esperábamos en el paso a nivel que pasase el tren, me sentí cobarde para enfrentarme a lo que me esperaba.Y cuando levantaron las barreras le dije: "Vámonos a casa papá" "¿Estás segura hija? Sí papá, vámonos. Cómo tu quieras cariño.
A los dos días me casé por la iglesia. Mientras el cura me preguntaba: "Aceptas a bla, bla, bla, cómo legítimo esposo y bla, bla, bla...", yo pensaba "Vete, es tu última oportunidad. Lo que ahora atas con un sí es dificilísimo de desatar. No existe el divorcio"
Volvió a aflorar mi cobardía y me tragué las ganas de hacer lo que verdaderamente quería hacer "escapar"
"Era, fui y soy cobarde" me dijo mientras desaparecía en la niebla.