Llevo viviendo en Gandía tres años, concretamente desde el 2 de septiembre de 2011. Cuando llegué, Gandía era una ciudad limpísima. Se podía pasear por cualquier calle. El aire olía bien, incluso en verano, cuando todo está más seco porque llueve menos y hace muchísimo calor. Las fuentes, tanto la de la plaza de Cristo Rey como la del final del Passeig de Germanies daba gozo verlas; y cómo refrescaban el ambiente cuando hacía mucho calor. La gente se sentaba en los bancos que rodean la fuente a disfrutar del frescor del agua y del aroma a hierba mojada.
Pero, hete aquí que este verano, estas dos fuentes "misteriosamente" se han secado. Según versión del ayuntamento, ambas tienen serias averías cuya reparación supone un coste elevado y ahora no pueden destinar ninguna partida a su reparación.La información procede del concejal de turno en el programa de Ser Gandía "A qui corresponga". Total que el deterioro de las dos fuentes, especialmente la del final del Passeig, es importante porque allí campan libres las mierdas y los orines de los perros y las suciedades de los que no respetan el mobiliario urbano.
Además, Gandía está sucísima. Las aceras de cualquier calle de la ciudad están llenas de manchas de orines frescos y/o secos de los perros o de huellas de mierda de perro y de mierdas de canes enteras, tanto secas como frescas. La brigada de limpieza, limpia poco las calles de los barrios, aunque esta deficiencia no es su responsabilidad, puesto que ellos hacen lo que se les manda. Incluso el propio Passeig de Germanies tiene su bonito "trencadís" lleno de manchas del guano de los pájaros y de las deposiciones tanto líquidas como sólidas de los animalitos de compañía, cuyos dueños merecen ser llamados guarros, sin ningún respeto, puesto que demuestran día a día que le importa un comino la salubridad de Gandía. Deberían los veterinarios de la Conselleria tomar cartas en el asunto, porque nadie más cualificado que un veterinario para explicar los parásitos que excreta un perro en sus deposiciones, y que secas o frescas, cualquier persona que se caiga, niños con mayor frecuencia, pueden coger infecciones y/o enfermedades con los resíduos caninos.
En resumen, Gandía huele mal, muy mal. Todo por la dejadez de funciones del actual ayuntamiento, más preocupado, al parecer en otros asuntos mayor importancia pecunaria. Debe ser que mantener higiénica la ciudad no es uno de los cometidos más importantes para los actuales munícipes, puesto que quizá, las medidas a tomar no fueran muy populares y quizá podrían restarles votos.
Yo les aconsejaría que ya que la población canina aumenta considerablemente día a día, dictaran una ordenanza municipal, por la que los perros, además de llevar correa y bozal (cosa que no se cumple, aunque sean de raza peligrosa), llevasen paquete como los bebés, por lo menos mientras pasean con sus dueños por las aceras y las zonas verdes de la ciudad, y de este modo evitarían que sus animalitos de compañía nos dejasen sus insalubres regalos por las calles de Gandía
Hoy, por fin, ha llovido y al final del Passeig, también por fin, el aire ha vuelto a oler a limpio, como antes. ¿Por cuánto tiempo?