Esta noche, sobre la nueve, por el Passeig Germanies corría un vientecillo gélido, que pese a que en la farmacia que hay enfrente de Mercadona el termómetro marcaba 14º, la sensación térmica era bastante menor, y el viento se entretenía pinchándome en los oídos y produciéndo en ellos hasta dolor. Por ello, había apresurado el paso, ya que aún quería comprar una barra de pan en Consum y llegar a casa cuanto antes.
Pues bien, al llegar a la altura de Mercadona, me di cuenta de que venía hacia mí una mujer joven, delgada, vestida con una falda y una chaqueta de punto y yo pensé:
-¡Madre mía! ¡Cuánto frío debe estar pasando!
Entonces reparé que escondido detrás de sus faldas había un chiquillo de unos ocho años que trataba de protegerse del viento con el cuerpo de la que supuse sería su madre. El chaval tampoco iba más abrigado que ella, pues llevaba una sudadera y unos vaqueros, por toda vestimenta.
Cuando la joven llegó a mi altura se dirigió a mí:
- Cómpreme una barra de pan, por favor, señora.
...Cuando hice lo que tenía que hacer y mientras me alejaba de allí, recordé mi infancia, cuando "la señora" eran las demás. Y me entró una profunda tristeza al recordar a mi padre trabajando como un animal de carga de sol a sol, al que casi no veíamos, y a mi madre peinando a señoras que venían a escondidas a casa, haciendoles la permanente, tiñiendoles pelo, marcando ondas..., o dando la vuelta a abrigos ajados para hacernos chaquetones a nuestra medida.
Entonces, había mendigos por las calles, a pesar de "la ley de vagos y maleantes" y mucha corrupción en una durísima y cruel dictadura militar. Pero, ¿y ahora? Han pasado cincuenta y ocho años desde que mis padres se vieron obligados a mandarme a vivir con una tía maestra, hermana de mi padre, porque habían nacido mis hermanos gemelos y lo que ganaba mi padre no daba para tanto, eso que no pagábamos casa, ya que vivíamos con mis abuelos.
Pero ahora estamos en democracia (demo= pueblo + cracia= poder), por ello, ¿cómo puede ser que el pueblo soberano vuelva sufrir necesidades básicas? Lo que sentí a continuación, rabia, impotencia, humillación..., me hizo tener ganas físicas de vomitar por lo maltratados, desamparados e indefensos que estamos.
Está clarísimo, quienes deberían estar al servicio nuestro, EL PUEBLO, lo único que hacen es conculcar nuestros derechos. Y los derechos, por definición, es lo que nos pertenece y nadie, nadie debe robárnoslos y salir indemne de tamaña indignidad.
Entonces, he mirado al cielo, he visto la Luna y me he sentido pequeña e insignificante ante la inmensidad del espacio y he pensado:
-¿ Por qué las injusticias de los "poderosos" se quedan sin castigo?
Hola Elisa: la verdad es que es una pregunta difícil de responder y no porque la pregunta en sí lo sea si no porque realmente somos el pueblo quien debería tener la sartén por el mango. Como hace poco leí por ahí ¿que más tiene que pasar para que explotemos?. Precioso escrito.
ResponderEliminarUn beso
Gracias Rafa por tus palabras. La verdad es que a veces me da la impresión de estar en el vórtice de un ciclón y no saber cómo salir de ahí.
ResponderEliminar