sábado, 26 de enero de 2013

A veces confiamos en quien no debemos



            Hace doce años “conocí” a alguien, por motivos laborales, que hasta entonces sólo conocía de vista.
Un buen día se “destapó” su egoísmo y su egolatría. Estaba encantado de conocerse. Al poco tiempo del suceso por el que se destapó, empezó a ir mal el trabajo y se marchó. Yo pensé entonces: - Mira, como las ratas, que son las primeras en abandonar el barco. Pero, me alegré de no tener que volver a ver a esa persona.
Hace tres años y de nuevo por motivos laborales, la vida hizo que nos volviéramos a encontrar. Al principio, su pico de oro me deslumbró y yo me reproché haber pensado mal de esa persona en otro tiempo. Pero mira por donde, poco a poco volvió a hacer patente su modo de ser, puesto que de nuevo ha hecho gala de su egoísmo, su falta de lealtad, su mezquindad y su condición de rata de alcantarilla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario