Hace doce años “conocí” a alguien, por motivos laborales, que hasta entonces sólo
conocía de vista.
Un buen día
se “destapó” su egoísmo y su
egolatría. Estaba encantado de conocerse. Al poco tiempo del suceso por el que se destapó, empezó a
ir mal el trabajo y se marchó. Yo pensé entonces: - Mira, como las ratas, que son las primeras en abandonar el barco.
Pero, me alegré de no tener que volver a ver a esa persona.
Hace tres
años y de nuevo por motivos laborales, la vida hizo que nos volviéramos a
encontrar. Al principio, su pico de oro me deslumbró y yo me reproché haber
pensado mal de esa persona en otro tiempo. Pero mira por donde, poco a poco
volvió a hacer patente su modo de ser, puesto que de nuevo ha hecho gala de su egoísmo, su falta de lealtad, su mezquindad y
su condición de rata de alcantarilla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario