Me dijo ella...
Otra vez ha ocurrido. Lo quería ayudar y me ha chillado y dicho que
siempre hay que hacer lo que yo quiero. Él iba a poner el lavavajillas.
Yo estaba comiendo el trozo de pastel de su cumple. De pie detrás de mí
me ha dicho que se esperaba a que yo acabase. Le he ducho que pusiera el
lavavajillas que yo fregaría el recipiente. Él de pie detrás de mí me
ha dicho que no, que se esperaba. Le he dicho que si estaba de pie
esperando a que acabase el pastel me iba a poner muy nerviosa. Que
pusiera el lavavajillas, que yo fregaría el recipiente y así me acabaría
el pastel a mi ritmo. Se ha puesto hecho un enegúmeno chillando que
siempre hay que hacer lo que yo quiera. Le he dicho que esperase que le
daba el recipiente. He cogido un trozo de papel de aluminio y a modo de
plato he puesto el trozo de pastel que me quedaba. De muy, muy, muy
malhumor ha esperado y me miraba como si yo fuese una bruja que le
amarga la vida mientras enjuagaba el recipiente para ponerlo en el
lavavajillas.
Todo ha acabado yendo yo a hacer la cama para disimular que he tenido que tomar una pastilla para el corazón.
Así lleva tropecientos años, y yo esperando que cambie y me trate bien.
Todo ha acabado yendo yo a hacer la cama para disimular que he tenido que tomar una pastilla para el corazón.
Así lleva tropecientos años, y yo esperando que cambie y me trate bien.
De nuevo la vi alejarse y perderse en la oscuridad de la noche.
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